Familia:
Proteáceas. Distribución: Entre Coquimbo
y Chiloé, en los faldeos de los cerros, tanto en la cordillera
de los Andes como en la de la Costa. También se encuentra
esta especie en Perú y Ecuador. Habitat: Crece en variadas
condiciones de suelo y humedad. Forma grupos casi puros,
siendo los ejemplares adultos arbóreos muy escasos; generalmente
se halla en forma arbustiva como renuevo de los especímenes
que han sido cortados. En la parte norte de su área de
distribución es escaso, y se desarrolla aisladamente,
entre otras variedades típicas del matorral. Descripción:
Como integrante del bosque húmedo valdiviano, el radal
puede alcanzar unos 15 metros de altura y 75 a 80 cm de
diámetro. Su corteza es gris clara, con manchas más oscuras
y más tenues en forma alternada. Hojas grandes (de 12
cm de largo por 12 de ancho), simples, alternas, de consistencia
coriácea, brillantes, con forma ovalada y borde aserrado;
son perennes, pero cuando se secan adquieren un color
café rojizo brillante; su pecíolo es largo (de 2 a 5 cm).
Al romperse despiden un olor agradable, semejante al del
las hojas de nogal. Flores hermafroditas, dispuestaas
en racimos axilares más cortos que las hojas; los pedúnculos
se encuentran cubiertos de vellosidades rojizas. Cada
flor está compuesta por un perigono tubular blanco amarillento,
dividido en cuatro pétalos. Los estambres son muy cortos,
y se ubican sobre cada tépalo. En el fondo del tubo del
perigonio hay 3 glándulas. El pistilo es alargado y rojizo,
y tiene un estigma en forma de disco. Floración: de agosto
a diciembre. El fruto es folicular, leñoso, de color negro
grisáceo, de 2 a 4 cm de largo; contiene numerosas semillas
aladas. Usos: Por su buena calidad y hermosa veta, la
madera del radal se emplea mucho en ebanistería y para
fabricar chapilla. La corteza se utiliza para teñir de
marrón. También tiene uso medicinal como purgante.